A lograr movilización y crear conciencia popular

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El MAPU no se rinde

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48 años de lucha

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MAPU: 46 AÑOS LUCHANDO, CREANDO PODER POPULAR

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POR LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES

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No + AFP, No + migajas, renacionalización del cobre y del agua, educación gratuita, estatal y de calidad:

A ORGANIZAR UN GRAN PARO GENERAL


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EL MAPU SALUDA AL MPT
EN SU QUINTO ANIVERSARIO 5 de abril 2009-2014

UNIR LAS LUCHAS PARA QUE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES MANDEN

jueves, 14 de diciembre de 2017

¿POR QUÉ VOLVIÓ A GANAR EL CHAVISMO?

¿POR QUÉ VOLVIÓ A GANAR EL CHAVISMO? 
MARCO TERUGGI EXPLICA UNA A UNA LAS RAZONES


El chavismo logró su tercera victoria electoral en menos de cuatro meses. Nuevamente, de forma contundente. Primero fueron las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el 30 de julio, luego a gobernadores, el 15 de octubre, y, finalmente, este 10 de diciembre, donde, según afirmó el presidente Nicolás Maduro en horas de la noche, se ganaron 300 de las 335 alcaldías. El mapa arroja una correlación de fuerza en las urnas con amplia mayoría para el chavismo, que, además, sumó una nueva gobernación, para un total de 19 de 23.


¿Cómo se explican estos resultados? El argumento de la oposición y sus alianzas internacionales es siempre el mismo: fraude. Es un botón automático que utilizan ante cada resultado adverso. La falta de credibilidad de esa acusación viene por parte del comprobado mecanismo electoral, y de ellos mismos, cuando una parte de la derecha, la que gana, reconoce los resultados y otra, la que pierde, no. Se sabe en la dinámica del conflicto venezolano que esto es sistemático y sin fundamento.

Las respuestas deben buscarse en la forma en que cada una de las fuerzas llegó a las elecciones. La oposición lo hizo con varios elementos en su contra, y con esa capacidad única de dispararse a los pies. Lo primero fue que una parte importante, en particular los principales partidos, decidió no participar. No significa que la derecha no se haya presentado, allí están las alcaldías que ganaron como prueba de que acudieron. Fueron sin muchas de sus figuras con mayor posibilidad, con peleas públicas, acusaciones de traiciones cruzadas, varios candidatos en un mismo municipio. La imagen fue la de una fuerza en crisis, con los generales enfrentados entre sí.

Ese escenario venía construyéndose desde la derrota sufrida con la elección de la ANC, que se tradujo tanto en la ruptura de la Mesa de la Unidad Democrática, como en un cuadro de desmoralización de su base social que también comenzó a acusar a sus dirigentes de traidores. Eso condujo a la derrota en las elecciones a gobernadores -el fracaso político tiene efecto dominó- y agudizó el extravío estratégico ya evidente. Los principales partidos pasaron en cuatro meses de llamar a sacar al gobierno por la violencia callejera, luego a presentarse a elecciones, y finalmente a abstenerse. El resultado del domingo era entonces predecible.

Esta incapacidad opositora reafirma a su vez un elemento clave para pensar el desarrollo del conflicto venezolano, y es que luego de dieciocho años de proceso revolucionario, la derecha no ha logrado conformarse como una alternativa para la mayoría de la población. Su falta de credibilidad está en su momento de mayor evidencia. Consiguieron desacumular, en lapso de medio año, el capital político que habían conseguido reunir. Se encaminan a las presidenciales de manera desunida, desgastada, con tres intentos insurreccionales fracasados y cuatro elecciones perdidas en el tiempo del mandato de Nicolás Maduro. Lograron un solo triunfo electoral, en diciembre del 2015, que no supieron administrar.

La situación en que se encuentra la oposición es producto de sus propios desaciertos -que son además en algunos casos por órdenes dictadas desde los Estados Unidos- y de la capacidad política del chavismo, que logró salir de un empate y una defensiva que parecían por momento acorralarlo. Esa recuperación de la iniciativa, que se materializa en este tercer resultado electoral en 133 días, tiene varias razones. Una de ellas es que se mantuvo la unidad. Mientras la oposición se dividió cada vez más, el chavismo conservó la figura de Nicolás Maduro como liderazgo que se consolidó, y presentó candidaturas unitarias en la mayoría de los lugares, tanto en las regionales como en las municipales.

Otra razón es la coherencia discursiva. El chavismo no cayó nunca en el llamado a la confrontación callejera al que lo desafió la derecha entre abril y julio. El planteo siempre fue por la resolución electoral, y por esa vía se logró desandar la escalada violenta, y mantener el poder político. Unidad y estrategia vs pelea interna y desvaríos estratégicos.

Una razón más puede buscarse en el acumulado de la revolución. Así como la derecha no logar consolidarse como alternativa para las mayorías, el chavismo tiene una de sus fuerzas en la dimensión identitaria en las clases populares. El chavismo es más que la dirigencia y las diferentes mediaciones con sus aciertos y errores, es una experiencia política, de vida, organizativa, que viene transitando una parte del pueblo venezolano, y permite enfrentarse a estas contiendas electorales con una base que no tiene la derecha. Existe una conciencia del momento histórico, de lo que se juega, se puede perder en caso de una derrota electoral.

Allí pueden encontrarse algunas de las razones de esta tercera victoria electoral, en una etapa en la que muchos analistas afirmaban y reafirmaban que todo enfrentamiento en las urnas conduciría irremediablemente a una derrota chavista. Un triunfo que se da en el momento de mayores dificultades económicas del país. Una situación que no debe verse de manera aislada al cuadro político: la profundización del ataque sobre la economía busca condicionar el voto, generar escenarios que la incapacidad opositora no logra por peso propio. Existen relaciones directas entre dólar ilegal, aumento de precios, desabastecimiento, y jornadas electorales.

Lo que sigue es un desafío inmenso y urgente para el chavismo: estabilizar la economía, frenar el retroceso material que arroja imágenes de un país donde las acciones de lo cotidiano se han convertido en batallas para la mayoría de la población. Eso significa tanto profundizar las alianzas internacionales, las vías para evitar la asfixia que buscan imponer el gobierno norteamericano y sus aliados, como recuperar capacidad de gobierno sobre la economía, y enfrentar los enemigos internos de la revolución. Uno de ellos es la corrupción que, como muestran las investigaciones, se había apoderado de la industria petrolera y parte del mecanismo de importaciones, es decir de los pulmones de la economía.

Ganar elecciones significa la posibilidad de continuar con el proyecto histórico. Se dio un nuevo paso en esa dirección. Y no solamente en un contexto de adversidad interna, sino en un momento donde las derechas del continente, subordinadas a los Estados Unidos, buscan recuperar terreno perdido y muestran, como en caso del fraude electoral en Honduras, hasta donde están dispuestas a llegar. Haber logrado una nueva victoria electoral es entonces inmenso, es una lección de política, una muestra de las peleas que puede dar la revolución venezolana.





jueves, 7 de diciembre de 2017

A siete años de la partida de Jaime Contreras


A siete años de la partida de Jaime Contreras


El profesor de la Universidad de Valparaíso, Jaime Contreras Páez, falleció el 6 de diciembre de 2010, de un ataque al corazón, mientras hacía clases en la sede de Viña del Mar.



Ello se produjo dos meses después de que Jaime hiciera huelga de hambre efectiva en apoyo a la huelga similar que llevaron a efecto varios presos políticos mapuche. El profesor mantuvo un ayuno efectivo, sabiendo que su enfermedad cardíaca no le permitía emprender esta acción sin riesgo, y sabiendo que prolongaría su protesta mientras no estuviese en peligro inminente. Así y todo, concluyó su acción solo cuando los últimos prisioneros mapuche depusieron su huelga. Pero Jaime no quería quedar indiferente frente a la acción drástica emprendida por los prisioneros. Fue una forma de apoyar su movimiento, como hasta el fin apoyó la causa de la reivindicación de los derechos del pueblo mapuche. Quizás creyó que su ejemplo sería seguido por otros partidarios de la causa mapuche, lo que no ocurrió. Solo unos parlamentarios estuvieron en un ayuno de 24 horas, hecho más mediático que efectivo (hicieron “régimen de la luna” pero no se la jugaron por la causa).


Jaime fue uno de los que emprendieron la formación de un grupo de derechos humanos, los Amigos de Miguel Woodward, que tenía por fin rescatar la memoria del crimen de lesa humanidad cometido por efectivos de la Marina contra el sacerdote (separado del clero diocesano por el Obispo Tagle), activista poblacional, profesor popular y militante del MAPU, Miguel Woodward Iriberry. Los Amigos de Woodward desde entonces realizan funas contra la Esmeralda y la Marina y organizan ceremonias de recordación de Woodward y ogtros detenidos desaparecidos de la región de Valparaíso, en el memorial que existe para ese efecto dentro del Cementerio Nª 3, de Playa Ancha, levantado gracias a la acción de esta y otras organizaciones de derechos humanos.



Jaime Contreras quería que Woodward fuese recordado como un luchador comprometido con el cambio de sociedad: un anticapitalista que militaba y ejercía acción colectiva en favor de una sociedad mejor, la sociedad socialista, tal como la soñábamos en la época. Jaime no estuvo de acuerdo en que en el memorial de Woodward se omitiese que él estaba a favor de construir el camino hacia la sociedad socialista. Sin embargo, no dejó de participar en dicha organización de memoria y derechos humanos. Fue el principal organizador, junto a su compañera Miriam y otros copartícipes, del Comedor Miguel Woodward, que realiza una acción de apoyo fraterno a las y los estudiantes universitarios, proporcionándoles almuerzo digno y barato: eso es también construir el socialismo, actuar sin el criterio del lucro apoyando a las y los futuros profesionales que requiere el Chile Popular.

Desde 2008, Jaime se sumó a la reconstrucción del MAPU. Siendo éste un movimiento tan reprimido hasta el día de hoy, y estando él dentro de un ambiente donde los académicos (y no académicos) neoliberales sacan todas sus garras contra ese destacamento, Jaime se mantuvo participando en forma semi-clandestina.

Contreras creía que la lucha por la memoria y los derechos humanos no se podía limitar a recordar a las víctimas caídas entre 1973 y marzo de 1990. Apoyó la voluntad del MAPU de rescatar la memoria y homenajear a quienes cayeron “en democracia” bajo los gobiernos civiles de 1990 en adelante, lo que produjo un conflicto con alguien familiar de Woodward que se opuso al uso del memorial de Playa Ancha con ese fin, ya que no correspondía rendir homenaje a “subversivos”. Pero Jaime respondió que Miguel fue también un subversivo y hasta su muerte un militante mapucista que cumplió el Programa del MAPU en el aspecto de utilizar todas las formas de lucha posibles en favor de la construcción del poder popular y el paso a la sociedad socialista.



Él mismo, rescató del olvido el Programa del MAPU aprobado en su 2º Congreso concluido el 8 de diciembre de 1972. Otro 8 de diciembre, el de 2010, estábamos rindiendo honores al militante ejemplar, en su sepultación, que también fue en Playa Ancha, muy cerca de su amigo y compañero Miguel.


Ese programa de 1972 fue la base para la redacción de la propuesta de programa del MAPU, redactado desde 2009, teniendo Jaime una parte protagónica en el proceso de debate interno y de redacción de la nueva propuesta, adecuada a los nuevos escenarios del país y del mundo. El proceso de preparación del programa, se ha prolongado después de la muerte de Jaime.

A siete años, tenemos que hacer varias reflexiones.

Jaime cayó por ser consecuente con su propia conciencia revolucionaria, que lo llevó a emprender una acción que otros en buena salud no replicaron. Creyó hasta su muerte, que había que dar el ejemplo más que hablar de revolución y de lucha. Como combatiente, luchó, dio el ejemplo, murió físicamente, pero su ejemplo ha vencido a la muerte. Como cristiano, que siempre lo fue, sin contradicción, actuó como decían los apóstoles: corrió la carrera y recibió el galardón de la victoria.

Reflexionemos y preguntemos a las y los que lo conocieron: ¿sirvieron de algo sus enseñanzas acerca de querer una sociedad mejor? ¿Dónde están, que hacen, sus muchas alumnas y alumnos? ¿Les prendieron sus palabras, su análisis profundo de la realidad y su forma de llevarlo a la realidad?

¿Se ha levantado la alternativa mapucista a ejemplo de Jaime Contreras en su propia región, o es que tiene que seguir en la semi-clandestinidad para poder resistir dentro de la lógica del capitalismo salvaje?

¿Jaime aró en el mar? ¿O es que su ejemplo está germinando y de a poco irán brotando sus ideas-fuerza, llevadas a la práctica por las nuevas generaciones que comienzan a manifestarse en la región y a lo largo del país? ¿Cómo haremos para que a las y los jóvenes de las décadas siguientes no les suceda lo que a no pocos jóvenes rebeldes de los años 60 y 70, y que hoy son los reales sostenedores del sistema neoliberal?


Lo que es indudable, es que la memoria de Jaime se mantiene viva y que su figura, como la de los héroes de la Antigüedad, está coronada con verdes hojas de foye (canelo), de külom (maki) y de triwe (laurel).

Carlos Ruiz







lunes, 20 de noviembre de 2017

Elecciones: reflexiones y cálculos al 19 de noviembre

Carlos Ruiz
Comentario personal
Lunes 20 de noviembre, 0.30 h.

El presente comentario se emite independientemente de nuestra subjetividad, del deseo de subvertirlo todo. Se busca plantear una reflexión y empezar a entender el escenario político electoral. No se hacen llamados ni recomendaciones. es una opinión.

Datos dados por el Servel: 22.37 h. Con 96.13% de los votos emitidos.

Votaron más de 6 millones (6.044.524): la campaña de la Nueva Mayoría a favor de ir a votar y no abstenerse, funcionó, ya que en la elección anterior habían votado menos de 4 millones. Así y todo, si había 14 millones de personas habilitadas, la abstención "gana", siendo de más de 7 millones.

Piñera 36.64 %
Guillier 22.66 %
Sánchez 20.31 %
Kast 7.92 %
Goic 5.88 %
ME-O 5.71 %
Navarro 0.51 %
Artés 0.37 %
= 99.9%

Piñera + Kast = 44.56 %
Guillier + Sánchez + ME-O + Navarro = 49.19 %


Los votos de la Goic pueden decidir la elección: si la DC se derechiza, será responsable por todo el resto de su vida (que va a ser muy poca) de un triunfo de Piñera.
Pero con tan solo el 17% de los votos de Goic (o sea 1/6 de su 6%), que sería el 1% de la votación, más los votos (casi seguros) del FA, del Me-O y de Navarro, Guillier puede ganar en 2ª vuelta.

Ahora va a tener que funcionar la muñeca de Guillier y de los interesados en que se vuelva Presidente, para negociar con los demás y agregar a su 23 % un 28 % más, por lo menos.

Guillier, con el PS, PC, PPD, PR, van a tener que actuar con mucha modestia para “formar gobierno” (como se dice en España) antes de las elecciones del 17 de diciembre. Solos, embotados en su arrogancia, no llegarán a ganar.

Si pudiese reconstruirse una izquierda (pero izquierda, no centro neocapitalista ni derecha neoliberal con disfraz), habría señales positivas en la votación de hoy: La mayoría absoluta de las y los votantes es al menos progresista y no de ultraderecha.

De esa mayoría, descartemos a los neoliberales, para poder pensar en un tercio de izquierda como el que funcionó en Chile entre los años 50 y 1973.

Si se cree que la votación del Frente Amplio está contra el duopolio en su mayoría, ahí hay casi un 20% con que se acerca la posibilidad de llegar a un tercio (Allende ganó con el 36.63%, antes, en 1964 tuvo el 38 %, pero la elección era a dos bandos) el cual pueda disputarle el poder a los otros dos tercios, con la salvedad de que desde 1990 hay segunda vuelta y un candidato no gana con un tercio.

Los llamados “progresistas” (PRO, de ME-O), suman casi un 6%.
En el 23 % de Guillier, están los votos del PC y de algunos pocos socialistas no tan pillos; si fuesen sólo la tercera parte del conjunto, ahí hay un 7 %.
La votación de Artés y Navarro es de un 1%.

Todo eso sumaría un 34 % de “capital inicial”. El 17% restante está en el centro y centro-derecha no pinochetista-piñerista, o sea 2/3 de las y los que votaron por Guillier y una parte de quienes votaron por Goic.

Ha llegado la hora de que la DC se disuelva: su proyecto no solo no es mi demócrata ni cristiano, sino que no le llega a la gente. Unos se irán con la derecha, otros a un centro que aún no se constituye, pero, ¿no será la hora de que algunos pocos DC “doctrinales”, de esos que estarían por el “socialismo comunitario” o “autogestionario” reconozcan que su lugar está en la izquierda?[1]

Parece que lo único sólido es la ultraderecha, con su 45 % que no ha bajado desde el plebiscito del No.

Y dialécticamente, es también demasiado sólida la constatación de que la izquierda anticapitalista necesita superar muchas trancas externas e internas para abrirse espacio dentro o fuera del sistema electoral.

Por último: si se interpretase que 7 millones de no votantes "deslegitiman" estas elecciones", eso es simbólico pero a la larga, lo real es que con los votos emitidos, tendremos de todas formas un gobierno neoliberal y es más que muy posible que Guillier se tercie la banda presidencial de todas formas.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Posición del MAPU ante elecciones de 2017





Contexto general y coyuntura

            La política electoral debe ir en concordancia con los objetivos principales, con el proyecto que marca fines y medios para llegar al objetivo y con un análisis correcto de la realidad en que estamos insertos.
            El MAPU no desecha las elecciones como espacio donde expresar las ideas-fuerzas y como escenario de un tipo de lucha política. No podemos decidir participar de alguna forma en las elecciones (o no participar) por “cuestión de principios”, sino por razones objetivas en determinados momentos de acuerdo a la coyuntura, que va cambiando.
            En coyunturas claves de la historia del país, ha sido clara la decisión electoral, cuando se ha estado cerca de abrir un camino para llegar a los objetivos principales, se ha participado con toda la fuerza, como fue en 1970 con las elecciones presidenciales en que un voto decidía ganar un gobierno popular o que el sistema dominante se mantuviese sin cambio alguno. Escogimos lo que nos pareció correcto y no debemos arrepentirnos, aunque el resultado a la larga fuese desfavorable.
            En 1970 había posibilidades ciertas de iniciar un proceso de cambios. Hoy no se ven posibilidades de que se produzcan grandes transformaciones a partir del cambio de gobierno. Nuestra capacidad de incidir en la decisión de por quienes votar, es mínima, no vamos a producir la menor alteración. Pero nuestra decisión nos dejará marcados ante la parte de la opinión pública y organizaciones populares con quienes nos relacionamos.
            En coyunturas recientes, hemos optado por apoyar unas pocas candidaturas municipales (2008, 2012 y 2016) y en elecciones presidenciales (2009-10 y 2013-14) hemos optado por anular el voto, por no haber quien represente nuestros intereses y que convenga a nuestros objetivos.
            El momento actual está marcado por un período de relativo ascenso del descontento popular ante un sistema político y un modelo económico corrupto y representativo de intereses mezquinos. El descrédito de la “clase política” se ha manifestado en que en las presidenciales del 2013-14, fue más la gente que no fue a votar, pudiendo, respecto de los que votaron. Nosotros postulamos que no puede ser que la desacreditada sea la política y planteamos que la gran tarea es politizar a las masas, en torno a un proyecto revolucionario. Estamos en eso, por supuesto que luchando contra la corriente. Incluso entre gente organizada con propósitos de cambio radical, se habla en contra de la política: ¡políticos declamando contra la política!, como cuando se dice que “el pueblo unido avanza sin partidos”. Los grupos que dicen esto, terminan en la práctica siendo también partidos, con las mismas prácticas que éstos. Los líderes y participantes de los movimientos sociales son efectivamente políticos, sólo que no participan del sistema político legal. Nosotros no vamos a denigrar a los partidos en abstracto, debemos reivindicar el derecho y deber de organizar fuerzas políticas revolucionarias y llegar a construir un gran partido que sea el “Estado Mayor del proletariado”, de la gente de trabajo y de los pueblos.
            Hemos llamado a convertir el descontento en rebeldía organizada. Debemos propiciar la mayor participación de las clases populares en todo tipo de organizaciones que representen nuestros intereses de clase, frente al poder casi absoluto del Imperio y clases dominantes. Como parte de nuestra estrategia, creemos que los pueblos y clases populares no están derrotadas para siempre y que otro mundo es posible. El que se crea derrotado, que viva aparte su propia derrota y nos deje seguir siendo soñadores y luchadores.
            Estamos de acuerdo en que la realidad del país es detestable: hay injusticia social y muy pocos pueden sentirse realmente satisfechos. A unos les va mejor que a otros, pero al precio de trabajar para los explotadores sin descanso, lo que no es vivir plenamente. Los que ganan un poco más se quejan de la delincuencia: si la hay, es porque el sistema lo ha permitido, porque el capitalismo salvaje en que vivimos lleva a desear y a acumular, y el que desea busca por todas las formas tener más y más, lo que incluye delinquir para tener. El que se siente víctima de la delincuencia, termina siendo infeliz también, como araña en su propia trampa. No es un mundo feliz el que vive obsesionado con que no le quiten lo suyo. Las mayorías trabajan mucho más de lo necesario para vivir decentemente, la jornada laboral se extiende legal o ilegalmente, los ingresos no alcanzan. La miseria que había en el Chile de los 60 sólo ha cambiado de forma y de color, las carencias son otras, pero para la mayoría de la población no hay vida plena, no hay satisfacción equilibrada de las necesidades vitales. Eso no es vivir. Para entenderlo, un partido o movimiento que quiere liderar, debe conocer la realidad plena del país, no tener una visión parcial, subjetiva, conocer las distintas realidades de este país tan diverso. Hay que escuchar y conocer al ciudadano de “medio pelo”, al llamado “chileno medio” (que es medio de todo...) y también la voz de los más necesitados, los que no opinan en las redes sociales pero no porque lo pasen muy bien. Está bien escuchar, leer a los declamadores de las redes sociales, pero es bien bueno darse una vuelta por Pudahuel y La Bandera, por las Compañías y la Antena, por el Agüita de la Perdiz, por Coronel y Lota, por Temucuicui y Toltén, por Alto Hospicio y Calama.
            El Imperio pretende terminar quitándonos lo mucho y poco de recursos que guardan nuestro subsuelo y nuestras aguas, dulces y de mar, el gran capital financiero pretende aumentar la plusvalía que nos chupan a diario, aumentando la edad laboral y jugándose nuestros ahorros de toda la vida en las bolsas internacionales, para financiar sus guerras invasoras y seguir el círculo vicioso.
            El extremo austral está expuesto a la voracidad de poderes fácticos enormes, por sus potenciales en agua y porque tiene energías fósiles. No podemos seguir sordos a esta realidad, a la intromisión cada vez mayor del sionismo, a través del gran capital, de los medios de comunicación en que manifiesta su hegemonía, y de su influencia en la “clase política”. Eso es un “temazo” y debemos ponerlo en el debate. Estos poderes se compran a la clase política, incluyendo a los que ayer se decían “nacionalistas” y está penetrando muy fuerte en los sectores que intentan aparecer como la alternativa al duopolio. Pero estas fuerzas a veces ganan, a veces pierden: Golborne “se chingó” como candidato a presidente, porque no supo borrar las huellas de su corrupción; Hinzpeter no pudo imponer su ley de represión. Incluso ganan más cuando se unen a la Nueva Mayoría. Por ejemplo, Iván Fuentes, cuestionable personaje de la pesca artesanal, fue catapultado al parlamento por una trenza de intereses, donde actuó el sionista Antonio Horvath, y obtuvieron apoyo en el PDC, siempre dominado por estos intereses. Horvath actúa en yunta con Lily Pérez, por algo será.
            En una elección presidencial, los medios de comunicación al servicio del sistema y los que le siguen el juego levantando candidaturas “prometedoras”, sólo muestran figuras individuales: el candidato Tal, la candidata Cual. Lo que no muestran es la maraña de vínculos e intereses entre los candidatos y los poderes fácticos. Aparecen candidatos casi desconocidos por las masas, pero los medios de comunicación se encargan de hacerlos conocidos. Estos candidatos no ofrecen mucho, no tienen equipos de trabajo para gobernar (futuros gabinetes), porque saben que no van a gobernar.
            Las elecciones hoy están contaminadas por una política pública creada para corromper y dividir: a los partidos y candidatos se les subvenciona para que entren en el juego. Cada voto que produzcan (y usamos la palabra producir porque esto es una nueva mercancía bajo el modo de producción capitalista), tiene un precio que el Servel paga. Incluso el Servel “presta” plata a los partidos como si fuese un capitalcito con qué emprender su negocio, y después de las elecciones sacan cuentas. Por eso es que va a haber muchos candidatos: el que está metido en la lógica del sistema, no renuncia a ganarse unos pesitos a través de la profesión de ser candidato. Por eso no se busca la unidad, no hay convenciones ni elecciones primarias en favor de la unidad en torno a los principios y un programa: porque no hay principios.
            Pese a lo desalentador que es el panorama, creemos que podemos parar la avanzada del capitalismo feroz. No creemos en que haya una “tercera vía”, que es la pantalla progresista del capitalismo, disfrazado de neocapitalismo, porque en la práctica es tan feroz como el predominante. Un gobierno de tercera vía en Colombia no ha significado ninguna ventaja para los colombianos; Ollanta Humala manipuló una imagen de progresismo y nacionalismo, para ofrecer más de lo mismo en Perú y a su vez dejarse manipular por intereses espurios. Un gobierno “progresista” en nuestra América no puede prevalecer si no está acompañado de una fuerza popular enorme e imparable. Los presidentes llamados progresistas en nuestro continente, si no tienen esa fuerza, terminan destituidos, como el pasó a Zelaya en Honduras, a Lugo en Paraguay, a Dilma en Brasil. En cambio, los gobiernos populares de Venezuela, Bolivia y Ecuador han resistido, gracias a que son apoyados por una gran corriente de poder popular movilizado en la defensa de los logros de sus gobiernos.
La tesis de la unión inseparable entre un gobierno popular y el poder popular, planteada en Chile, junto con otros, pero muy claramente por nosotros, por Rodrigo Ambrosio y el MAPU, demuestra ser correcta cuando vemos la heroica resistencia venezolana y bolivariana, como asimismo fue correcto declararnos revolucionarios y bolivarianos en 1972. Por eso, el MAPU resurge con alegría y esperanza y se compromete fundamentalmente a trabajar por generar poder popular, a partir de organizar el descontento y la rebeldía, para tener los instrumentos que permitan a un gobierno popular vencer y sostenerse hasta cumplir plenamente su programa y abrir las alamedas en que otras generaciones entrarán al verdadero socialismo.
            Planteado así, nuestro objetivo principal será construir esa fuerza popular desde las bases: no bastará con ganar unas elecciones para un gobierno que sea derrocado “por secretaría” o por la fuerza militar, estatal o imperial.
            En torno a ese objetivo, plantearemos nuestra política electoral.

LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL

            Hay gente a veces que se le olvida que en este país hay elecciones en primera y segunda vuelta, y que en esta carrera sólo uno gana y no hay segundo premio (salvo el dinero que el sistema reparte a través del Servel, y que ha contaminado y corrompido todo el quehacer de la democracia electoral, convirtiendo al “juego electoral” en un negocio para grupos inescrupulosos que “inflan” su peso en la política, solo para obtener recursos estatales. Esta constatación, evidente pero a veces no asimilada, debe estar presente para orientar nuestro quehacer.
            En general, la tónica predominante es el poder sin contrapeso del duopolio. En las presidenciales, los que pueden ganar en primera vuelta van a seguir siendo los del duopolio. Elegir presidente no es como elegir alcalde: un alcalde puede ser electo gracias a la desunión de sus contrarios, pero en las presidenciales existe la segunda vuelta y en ella se manifiesta todo el maquiavelismo del sistema. Valoramos las experiencias de triunfo de alcaldías y concejos municipales que pusieron fin al duopolio, aun aunque esto tiene sus bemoles y el duopolio hará lo posible porque estos experimentos fracasen. Incluso debemos apoyar esas experiencias, porque abren un potencial de espacio a favor de que se generen y manifiesten gérmenes de poder popular. Sobre la contienda electoral local, volveremos al hablar de la elección de parlamentarios.

            El duopolio sólo puede ser vencido si se manifestase una gran fuerza desencantada y a la vez efectivamente activa, jugándose por los cambios. En 2013 algunos creyeron en candidaturas alternativas, que no sumaron más que el histórico porcentaje de la izquierda electoral, y no basta con echarle la culpa a que los que creían y discurseaban, el día decisivo no fueron a votar. No basta con decir que el 51% de abstención es una manifestación de rebeldía popular, porque no fue así y lo sabemos. El duopolio mantiene un enorme poder de comprarse los votos con su aparato de organizaciones de base, con su presencia en los medios de comunicación y hasta en las redes sociales, usando un método terrorista: meterle miedo a las clases populares con el triunfo de un gobierno de derecha.

            Está de más decir, el MAPU no va a apoyar a la candidata/o de la Nueva Mayoría.
(Nota: esto, planteado en junio de 2017, varió fundamentalmente: la NM lleva dos candidatos, una muestra más de su descomposición orgánica y moral. El que lleven a la Catapilco de la Goic, sólo permitió aumentar las expectativas y los apetitos del “pirañismo”).

            La apuesta principal de la Nueva Mayoría, va a ser meterle miedo a la gente en general, con un gobierno de ultraderecha. Pero ya tuvimos a Piñera y el país no cambió tanto, ni a favor ni en contra. Se acentuaron algunas contradicciones, pero lo mismo ocurre cuando gobierna la NM. ¿Quiénes tienen que salir a la calle a oponer un frente triunfador contra Piñera? Sólo los que se estén beneficiando de la NM y teman que se les acabe su negocio. Nosotras/os no estamos entre esos.

POSIBLES ESCENARIOS TRAS LA ELECCIÓN DE PRESIDENTE

            Postulamos que cualquier gobierno del duopolio tiene su lado favorable y su lado adverso para nuestros propósitos.

            Si gobierna la Nueva Mayoría, esta vez sí que va a ser la última oportunidad para que la gente le crea a este conglomerado de neoliberales. Si no lograron ninguna reforma considerable entre el 2014 y el 2018, menos van a poder hacerlo en un nuevo gobierno, porque a ellos no les convienen las reformas. Los poderes fácticos no van a dejarlos ceder en nada, no van a poder realizar cambios considerables al sistema neoliberal. Pero el descontento sí debe manifestarse y eso supone comprometerse de lleno en hacer conciencia de que este nuevo gobierno una vez más no satisfará los intereses del mundo popular, y acumular fuerzas para un cambio trascendente.

            Si gobierna la otra derecha, también será la última oportunidad de quedarse en la Moneda. Una derecha que ofrece cambio, trabajo, fin a la delincuencia, etc., debe ser denunciada desde ya, porque entre 2010 y 2014 no hicieron nada de lo ofrecido. Pero si llegan a engañar a la mayoría de las y los votantes, en un nuevo gobierno tampoco van a cumplir. Esta alternativa también supone denunciar a diario al gobierno derechista y la derechización de las políticas públicas, aunque no creemos que la NM vaya a mejorar la oferta de éstas, salvo en lo que signifique conseguir apoyo a partir de políticas asistencialistas. Pero la ultraderecha también podría jugar al asistencialismo y al populismo, acaso con más determinación y efectividad.

Una u otra opción pueden llevar a acentuar las contradicciones del sistema capitalista. Aquí lo que importa es estar bien posicionados como organización (y como parte de una izquierda anticapitalista no bien coordinada), para aprovechar la situación que se producirá, denunciando el agotamiento del modelo capitalista neoliberal y llamando a levantar una alternativa de cambios trascendentes en favor de las grandes mayorías populares. Lo que no puede pasar, es que ante cada nueva crisis del sistema, sigamos desunidos como izquierda anticapitalista y con una ínfima capacidad de conducción y de incidencia ante esas mayorías. Realizar una efectiva acción popular y unitaria, debe ser nuestro principal esfuerzo.

            Como conclusión, ya que no podemos incidir mayormente en el resultado electoral, no debemos dejarnos desesperar por seguir una u otra opción. Es muy claro, debemos denunciar el chantaje de la NM, ya que lo que ofrecen no es mucho mejor que la oferta de la ultraderecha.


POSICIÓN ANTE EL FRENTE AMPLIO

            En 27 años de gobiernos neoliberales, era esperable que un destacamento de gente un poco más honrada y con principios y valores más sólidos y consecuentes con una utopía de cambio social, hubiera abandonado el barco triunfante del capitalismo salvaje conducido por la Concertación. Era esperable que un destacamento a favor de los cambios, se hubiese desencantado del incumplimiento de promesas y del engaño hacia las clases populares, y por sus valores hubiera renunciado a ser parte de la comilona de los que están en el poder. Pero eso no ocurrió realmente. En los últimos años, unos pocos “díscolos” han dejado parcialmente el bloque en el poder, creando nuevas orgánicas políticas, pero no se ve que se hayan arrepentido de sostener las mismas políticas. Navarro y otros dejaron el PS, pero siguieron en la órbita de la Concerta y de la NM. Algunos pequeños grupos han dejado el PS pero no entran a hacer política en el campo popular, se mantienen en la espera cupular: es su ADN, hacer la política “desde arriba” y sin arriesgar nada, sólo buscan qué ganar a través de las elecciones. De hecho, los jóvenes “emblemáticos” de la supuesta nueva generación de políticos con aceptación popular, que son Boric y Jackson, llegaron al parlamento por su aceptación por parte de la NM, que le puso los votos necesarios: votos que acaso no tengan ellos ni sus partidarios, en caso de irse por fuera del bloque oficialista.

           Era esperable que dejasen la NM, los políticos más honestos, que sí que los hay en cada partido de ésta. Pero eso no es lo que ha pasado. La mayoría de los operadores de la NM siguen donde mismo. Y, por supuesto, ésta cuenta con toda la fuerza que le proporciona el PC, que desprestigiado y todo, sigue siendo creíble para sus partidarios, tan poco formados en un espíritu libre y en una conciencia crítica.

            Desde hace cerca de un año, ha aparecido el Frente Amplio. Pero no era lo que estábamos esperando. Deseábamos que abandonase el capitalismo feroz una fuerza de gente de izquierda, moderada por cierto, pero honesta y dispuesta a compartir sacrificios como los que las grandes mayorías han padecido en estos 27 años de engaños. Lo que ha pasado es que se ha formado un alineamiento que es un cambalache donde se encuentran estos ciudadanos honestos con vocación de servicio popular, junto a personajes de dudosa reputación, junto a otros que son progresistas en unos aspectos y retrógrados en otros, y el llamado Frente Amplio se ha abierto a recibir hasta nazi-fascistas, como Eduardo Díaz Herrera, ex Patria y Libertad, demagogo, falso amigo de organizaciones mapuche, lo que hubiese sido muy positivo, si fuese un buen arrepentido y ayudase a decir a la justicia y a los pueblos, dónde están los restos de las víctimas que cívicos como él, junto con los militares, hicieron desaparecer. Pero en esta obra de teatro del absurdo, los ex criminales son bien venidos y sin preguntarles nada se ponen a la altura de los personajes bien evaluados que forman parte de este agrupamiento.

            Por otra parte, hay organizaciones populares que se han acercado al FA por el interés de llegar a las elecciones: el FA les presta tribuna y ellos también quieren darse a conocer. El problema es que la “izquierda del FA” le incomoda a la derecha del mismo. Vamos a ver pronto quien tiene la batuta.

            El FA se ha mostrado como amplio en ideologías e intereses, pero estrecho en cuanto a la forma en que se toman las decisiones en su interior. Las decisiones las toma una cúpula. No hay señales de que vayan a realizar primarias para dirimir la diferencia de opciones que hay en su interior.

EL FA no fue tan amplio como para abrirse a la inclusión de Marcel Claude ni de Alejandro Navarro. Es importante el papel y el peso de Revolución Democrática dentro del FA y por su capacidad “entradora” y su vocación de poder, se le ha comparado con el MAPU de 1969-1973. Pero la comparación no hace pensar en los mapucistas de las clases populares, sino en los camaleones que traicionaron los valores de mayo del 69 y llegaron a cualquier precio al poder.

            Nuestra forma de actuar en política, y especialmente en política electoral, debe estar en coherencia con nuestra propuesta valórica y programática. Si hemos sido partidarios del centralismo democrático para nuestra organización, y tratamos de dar el ejemplo, es porque también esperamos que haya democracia y protagonismo popular en una decisión tan importante como la de formar una alternativa para gobernar. Como en el FA no se ve capacidad de consultar a las bases populares, no podemos hacernos parte de su accionar.

            Las decisiones electorales, decíamos, se toman a partir de asumir programas o plataformas de acción. El FA tiene un programa de gobierno bastante demagógico, del FA, pues no queda claro cómo sería posible llevarlo a efecto. No está suficientemente clara la función de los movimientos sociales, de los pueblos organizados, lo que es la base para cualquier programa de cambios sustentables: en otros términos, no aparece la función del poder popular. Sólo se ve una alternativa al duopolio, pero acaso sin mayores diferencias en cuanto al acto de gobernar. Una alternativa así, es sólo competencia por quedarse en los puestos de poder. Eso no nos atrae mayormente.

            Además tenemos que prever qué va a pasar con la o el candidato del FA en la primera vuelta. Si sale tercero o peor, nada que hacer. Si no gana a la primera, con mayoría absoluta (cosa que es casi imposible que pase), va a quedar entre los dos ganadores que irán a la final.

            Si la segunda vuelta es entre el FA y la derecha (Piñera, lo más probable), buena parte de la NM va a decidir apoyar a la derecha, que representa mejor sus propios intereses.

            Si la final es entre el FA y la NM, la derecha en pleno no tiene dónde perderse y va a apoyar a la NM.
            (Nota: esto lo difundimos en junio pasado, pero está muy claro que el FA no pasará a segunda vuelta; LO EXPUSIMOS PARA DEMOSTRAR QUE NO HABÍA QUE HACERSE FALSAS ESPERANZAS).

No basta con abanderarse por el que habla mejor y que hace creer que puede ganar, porque si no gana lejos a la primera vuelta, en la segunda va a quedar expuesto a las maniobras maquiavélicas del duopolio.

            Como dijimos, las elecciones están contaminadas por la plata que el Estado da a cada candidato. No es posible creer todas las promesas, porque son demagógicas y se busca a través de ellas, conseguir más votos, más plata. El FA está dentro del negocio y el que quiera hacer negocio con ellos, que lo haga directamente. Nosotros no nos vamos a hacer socios minoritarios de este negocio.

            Lo que es valorable en el accionar del FA, es que han podido levantar un discurso contra el duopolio y han generado conciencia de que es posible levantar una alternativa contra la corrupción y el sistema capitalista feroz.

            El riesgo de la opción por el FA es, en primer lugar, que no sean capaces de enfrentar la corrupción y terminen de a poco asimilándose al sistema, lo que ha pasado una y otra vez con fuerzas políticas de “tercera vía”, como lo fue la “Revolución en Libertad” en los años 60 y lo fue el arco iris de la Concertación en los 90.

            En cualquiera de los escenarios, es indispensable mantener la opción por generar a través de cada acto de la política, una mayor conciencia entre las clases populares, de que hay que poner fin al sistema del capital sin creer en sus engaños. Dado que no hay condiciones para un cambio radical, la tarea central sigue siendo generar la conciencia y la voluntad de cambios a nivel de las grandes mayorías populares, con un eficiente trabajo de base, clasista y comprometido en las luchas populares. Es indispensable de que las fuerzas anticapitalistas se aglutinen con valor y honestidad en pos de un programa revolucionario. Es posible transformar la realidad de este país, pero se necesita un enorme esfuerzo. Seguiremos confiando en que la historia la hacen los pueblos, y que no se puede seguir retrasando el reloj de la historia. Nuestro esfuerzo es válido y nos comprometemos en no abandonar esta lucha.

            A la fecha es prematuro hablar de la elección parlamentaria, pero debemos analizar qué hacer para apoyar cualquier alternativa en que se presente una efectiva oportunidad de que a niveles locales, regionales, se puedan hacer viables las aspiraciones de las clases populares. Sabiendo que el próximo parlamento seguirá representando los intereses del duopolio, tenemos que generar un plan para cambiar por fin esta situación. Por ahora, ni el anticapitalismo ni el neoliberalismo han demostrado estar en condiciones de alcanzar posiciones considerables en el poder legislativo. La desunión, los caudillismos, los intereses poco honestos de algunos conglomerados, la incapacidad de asumir los errores y debilidades, han atentado en su conjunto contra la unificación de las fuerzas más conscientes y decididas de la izquierda en Chile. Procurar una acción popular unitaria y revolucionaria, seguirá siendo nuestro objetivo más inmediato e imprescindible.

A convertir el descontento popular en rebeldía consciente y en poder popular.

MAPU
Coordinación Política. Junio de 2017

2° COMUNICADO CANDIDATURAS 2017

Estimad«s:

Como siempre decimos, hay compañer«s interesados en que tengamos respuestas ante las elecciones.

Nuestra militancia es gente de convicciones, y así como se han mantenido como MAPU a lo largo de casi medio siglo un«s, y otr«s se nos han unido por sus propias convicciones, en que coincidimos en sueños, acciones y planes, asimismo va a ser difícil que cambien las ideas ya concebidas y practicadas, como ir a votar o no estar de acuerdo con las elecciones.

Sabemos que una candidatura popular es algo casi simbólico, que no logrará soluciones inmediatas. Los discursos de Recabarren nos guían al respecto, pero dan para todo: tanto sirven para saber que el POS no era un partido electoralista y que no creía en el accionar político corrupto de la época (en un siglo no se ha cambiado mucho el escenario, es el mismo telón, con distintos floreros de adorno), pero también justificaba el ir a elecciones.


A la presidencia:

El Frente Amplio no representa intereses de las clases populares, es un reformismo mezclado con neofascismo, es un intento de generar un discurso progresista, para reemplazar al bloque en el poder, acaso sin diferencias de fondo a la hora de gobernar y legislar. Las declaraciones antiizquierdistas de Beatriz Sánchez no dejan dudas sobre nuestras aprehensiones ya debatidas, consensuadas entre l*s que participamos en el MAPU y ya publicadas.

Se ha presentado Alejandro Navarro a la presidencia, con todas sus ambigüedades, como seguir celebrando acciones de la presidenta, pero ha formado un partido independiente, el PAIS, sin mucho esfuerzo para juntar las firmas. Los compañeros de Concepción están muy cerca de Navarro; no formar parte del partido ni han aceptado candidaturas. Creo que Navarro al menos representa compromiso con las causas proletarias y populares, como la causa mapuche, el sindicalismo, los problemas sociales de su región, etc. Con Navarro hemos trabajado codo a codo en temas mapuche, derechos humanos, vivienda, educación, y no podríamos sentirnos defraudados de su accionar.

Eduardo Artés nuevamente ha levantado su candidatura, apoyado primero por su partido, el PC (AP), y ahora con apoyo de varias organizaciones anticapitalistas. Pese al stalinismo de su ideología partidaria, con Artés y el PC (AP) nos hemos llevado muy bien, ellos no imponen ni muñequean mucho en su quehacer con otros grupos. Se han mantenido y van creciendo, mucho más que nosotros, con nuestro discurso que debiera caer mucho mejor a los sectores activos de la izquierda anticapitalista, por nuestra sencillez ideológica y el mucho compromiso que tratamos de ejercer hacia los movimientos sociales y sus luchas diarias.

No podríamos dar argumentos en contra de Navarro o de Artés. Sabiendo que ahora no van a ganar, representan una actitud de compromiso con las clases populares y un programa de cambios reales. Por eso, en medio del circo electoral, los señalemos como una excepción y manifestemos que la militancia, nuestr«s adherentes y amig«s, si van a votar por alguien para Presidente, lo hagan por uno de ellos.


¿Y en segunda vuelta?

No estamos llamados por el oráculo o por la Fuerza Divina a atajar a Piñera. Si no lo hicieron los pillos de la Concerta-Nueva Mayoría, con todo su despliegue de plata, puestos de poder, proyectos, etc., no vamos a ser nosotr«s quienes cambiemos la intención de voto. Por eso, acaso no haya ni siquiera segunda vuelta y no vamos a ser los culpables aunque llevemos a la rastra a nuestra gente a votar por Guillier. Lo que no hizo Pinochet, el Mamo Contreras, la Oficina, Belisario Velasco y Schilling, no lo vamos a hacer nosotr«s: obligar a nuestr«s compañer«s a renunciar a los ideales y ponernos al servicio del gran capital transnacional.

Ya estamos en un gobierno “democrático”, con una presidenta socialista y con los comunistas en el gobierno. ¿Y de qué sirvió? Impunidad para los que mataron a los nuestros; castigo estatal para las y los ex prisioneros de la dictadura. Prisión, tortura y muerte para los rodriguistas y lautarinos que abrieron las alamedas de este país entre 1980 y 1990, para que los “ciudadanos” del PS y del PC pudiesen caminar al Congreso y a la Moneda. ¿En qué se diferenció de los cuatro años en el gobernó Piñera? ¿Qué hicimos cada un« de nosotr«s para aprovechar esos cuatro años en instalar la rebeldía y la conciencia popular? Algunos hicieron algo o mucho, por supuesto.  Esta Nueva Mayoría es lo que ha hecho más daño a las clases populares que los 16 y medio años de dictadura.

La gente común rechaza a la “izquierda” por culpa de los latrocinios de los renovados y porque la pobreza dura sigue dura, y la delincuencia es resultado de la globalización y de los intereses del gran capital, que se goza con mantener un ejército de lumpen, sicarios y traficantes que sostienen esa gran pirámide del capital, y a veces son más efectivos que las propias fuerzas armadas.

A Macarena Valdés la mataron los sicarios (de las transnacionales en territorio mapuche) y la Nueva Mayoría no se ha hecho parte en el asunto. En cambio, le ha dado el gusto a los Luschinger, manteniendo inocentes en prisión.

Es nuestro deber hacer claridad en que la Nueva Mayoría no es la izquierda. Que la izquierda tiene un deber en ser alternativa, sin hacerle el juego a ninguno de los que sostienen el poder del capital. Derecha y NM son dos caras del mismo poder.

Por eso, si hay segunda vuelta, no les vamos a dar el gusto de entrar en el juego, pero para entonces emitiremos nuestro pronunciamiento, invitando desde ya a hacer un debate serio, pensando en Chile y su futuro, con la misma esperanza que nos legó Allende en sus últimas palabras.


Sobre el parlamento:

Ya habíamos dicho que si hay candidatos que reconocemos como comprometidos, jugados por las causas populares, no tendríamos objeciones para apoyarlos. Incluso, una candidata/o al Parlamento puede dar una sorpresa y salir.

La militancia comprometida trajo al debate el apoyo a algunas personas intachables o con alto grado de credibilidad, coherencia y honradez. Que sean independientes, estén o no con el Frente Amplio, con Pueblo Unido o con la UPA. Pero no de la Nueva Pillería.

En todo el país, hay muy pocas candidaturas que podemos proponer, por conocimiento personal y grupal sobre su honradez y compromiso en las causas populares.

En la V Región, Mabel Zúñiga al CORE. Es independiente y va por el Frente Amplio. Se adjuntan antecedentes.

Aucán Huilcaman Paillama a senador por la Región de la Araucanía. Va en la lista de los Humanistas. Pese a lo mucho que han hablado contra Aucán el bloque opresor y algunos como el PC, su accionar ha sido bastante coherente desde tiempos de dictadura. Además representa los derechos del pueblo mapuche a ser representado dignamente en el espacio donde se generan las leyes. Por ser un luchador notorio, no creemos indispensable remitir más antecedentes.


A diputada, Doris González Lemunao, dirigente poblacional, líder del colectivo Ukamau y lamgen, va por el distrito 8 (Colina, Lampa, Quilicura, Pudahuel, Tiltil, Cerrillos, Estación Central y Maipú),

Eric Coñoeman, dirigente poblacional y juvenil del sector oeste, distrito 9 (Conchalí, Huechuraba, Renca, Cerro Navia, Lo Prado, Quinta Normal, Independencia y Recoleta).

Que sean nuestras bases quienes hagan otras proposiciones, desde el campo popular.


Cualquier cosa que decidamos, reiteramos que lo principal es que sigamos creyendo en nuestra causa, que estemos en las organizaciones populares conforme a nuestros gustos, aptitudes y capacidades, y que realmente nos sintamos mapucistas en acción; que tratemos de cumplir tareas mínimas al menos, como atraer a dos personas por año, cada un«, como apoyar el esfuerzo material de esta organización, como aparecer en alguna de las tantas movilizaciones, con una bandera, para que la gente popular vea que vencimos a la dictadura y al gran capital, en la batalla por seguir viv«s.

Un abrazo a l«s que luchan.

A convertir el descontento en rebeldía popular, y la rebeldía en poder popular

Porque Chile tiene memoria: fuera U$A de Venezuela.


MAPU
Coordinación Política. Noviembre de 2017

Anexo:
Mabel Zúñiga Valencia, 52 años. Profesora General de Educación Básica, Magister en Gestión de Políticas Nacionales en Educación y Cultura
Se desempeña como Supervisora Técnico Pedagógica en el Departamento Provincial de Educación de Valparaíso del Ministerio de Educación desde el año 2003.
Presidenta Provincial de los Funcionarios del Ministerio de Educación, ANDIME y Presidenta Regional de Valparaíso la Agrupación de Empleados Fiscales  ANEF
Socia fundadora del Colectivo 19 de Noviembre y de la Casa-Memoria de Valparaíso. DDHH
Socia y directora artística del Club Deportivo Estrella Roja del Cerro La Loma, Valparaíso.
Su trayectoria como activista política y luchadora social se remonta a su adolescencia hace ya más de 30 años, fundadora de la entonces emblemática Unión de Estudiantes democráticos de Enseñanza Media, UEDEM en el año 81 y miembro activa de las luchas sociales y anti dictatoriales desde esa época, fue así como llegó a ser Presidenta del Centros de alumnos de su carrera, Consejera de facultad y dirigente estudiantil en la PUCV, en la década de los 80. 
Tras la salida del dictador, su profunda convicción de luchar por los derechos sociales no desapareció llegando a transformarse en representante gremial en el Colegio de Profesores en la década del 90’.
Colaboró activamente en la Conformación de la Asamblea ciudadana de Valparaíso el año 2008, la Mesa Social por la Educación el 2011, la Mesa social de Valparaíso el año 2014 y la Coordinadora No+AFP, en todas estas instancias ha tenido un protagonismo relevante debido a su experiencia de lucha y organización constante.
Su voz es reconocida en las calles de Valparaíso en cada movilización social que existe, donde se ha hecho presente con un discurso certero, el cual va entregando a la población las razones que justifican la demanda y la movilización, logrando en muchas ocasiones generar gran sintonía con esta.
Su candidatura es planteada como la candidatura del poder ciudadano.

Comentarios desde el Regional MAPU Valparaíso:
"...QUE La idea de numerosos dirigentes de proponer a Mabel Zúñiga, presidenta de la ANEF porteña como candidata a diputada tiene un trasfondo estratégico: le agrega a la causa electoral el peligroso tono insurgente del movimiento social y la fuerza de los trabajadores y pobladores, postergados, castigados silenciados, desperdigados, manoseados, y sus urgencias y broncas".

ESE ES EL FACTOR QUE NOS DEBE ENFOCAR AL APOYAR A MABEL, NO OTRO, NINGUN OTRO QUE NO SEA EL LADO INSURRECCIONAL Y PELIGROSO;
SI LO VIÉRAMOS DE OTRO ENFOQUE, COMO UNA VÍA DE VALIDACIÓN DE LO ELECTORAL, ENTONCES NO SERIAMOS NADA DE DISTINTOS A LA NM - U OTROS.
NOSOTROS PERSEGUIMOS OTRO NORTE.
SALUDOS.